La historia de Gedeón – parte 10
En la fuente, Dios dice que el pueblo es mucho
En la fuente, Dios dice que el pueblo es mucho (Jueces 7:1-2)
Gedeón ahora tiene más confianza, incluso por la cantidad de personas que responden a su llamado: treinta y dos mil. Ni él sabía que había tantos israelitas interesados en luchar. Pero Dios no quiere que nadie de allí confíe en la fuerza de su propio brazo, o podían incluso vencer a los enemigos, pero no resolverían el problema.
Porque el problema principal era el hecho de que se habían alejado de Dios, habían dejado de confiar en Él y se dirigían a baal, temiendo a los dioses falsos. Entonces, ellos necesitaban retomar la confianza en Dios y la dependencia de Él. Y la manera de Dios de incentivar eso era comenzando a disminuir los recursos.
Es interesante también imaginar que tal vez muchos (¿incluso Gedeón?) puedan haber visto a esos treinta y dos mil hombres como la respuesta de Dios. Y, de la nada, Dios le pide que sacrifique lo que parecía ser una respuesta.
Guardando las debidas proporciones, es más o menos lo que Él hizo con Abraham. Isaac parecía haber sido la respuesta de Dios a las oraciones de Abraham, pero, en un determinado momento, Dios se lo pidió en sacrificio. Y, en el momento exacto, Dios se lo devolvió a Abraham, mostrándole que Isaac solo sería la respuesta si la confianza de Abraham estuviera en Dios y no en su descendencia.
De la misma forma, Gedeón recibe a esos treinta y dos mil aparentemente como una respuesta a la oración del pueblo, pero Dios le pide que sacrifique a su ejército. Y, cuando él lo hace y va a la guerra con solo trescientos, con la batalla ya ganada Dios libera al resto del pueblo para luchar. Y, por lo tanto, le devuelve a Gedeón el ejército, después de que él y los trescientos probaron que su confianza estaba exclusivamente en Dios.
A veces Él nos pide lo que Él nos dio, para probar nuestra fe y ejercitar nuestra confianza y dependencia de Él. Nuestra certeza de que Su mano no está acortada y de que Él no es limitado. Y a veces parece que estamos perdiendo, pero no lo estamos, Dios solo nos está refinando y fortaleciendo. Tenemos que confiar.
Lea también:
– La historia de Gedeón – parte 1
– La historia de Gedeón – parte 2
– La historia de Gedeón – parte 3
– La historia de Gedeón – parte 4
– La historia de Gedeón – parte 5
– La historia de Gedeón – parte 6
– La historia de Gedeón – parte 7